EDVARD MUNCH (1863-1944)
Edvard Munch es considerado el primer expresionista, de
origen noruego tuvo no obstante una gran influencia en Alemania.
Las primeras obras de Munch seguían las normas del arte
académico decimonónico, aunque era visible su interés por avanzar sobre la
expresividad interna del alma humana.
El artista completo su formación iniciada en la escuela de
dibujo de Oslo a través de numerosos viajes a París, Alemania e Italia. No era
pues, un artista aislado sino que mantenía activos contactos con los pintores
de su época, además de interesarse, como buen hombre de su tiempo, por el psicoanálisis.
La pintura de Munch combinaba de modo muy eficaz el dibujo
cerrado, de continuidad ondulada a través de un color forzado e irreal. El
expresionismo nórdico se inspira claramente en su producción.
EL GRITO
El sol se estaba poniendo, las nuebes estaban teñidas de
rojo sangre. Oí un grito que atravesaba la naturaleza. (E. Munch)
Obra célebre y símbolo del pasaje del siglo XIX al XX, marca
el descubrimiento de los absimos de la psique. Con arrolladora fuerza la
pintura expresa con una contudencia dificil de igualar. Suelen identificarse
como antecedentes algunas producciones del simbolismo y la obra de Van
Gogh.
Munch utiliza una línea continua y ondulante que envuelve
las cosas como un sofocate abrazo del que no se puede espacar.
La escena se construye sobre un puente en donde un ocaso
irreal enciende un colorido ficticio en una atmosfera angustiante y dramática generada
por el movimiento violento de los colores.
La figura del hombre, distorsionada, se asemeja a una larva
en la que se simplifican los rasgos humanos.
En síntesis, se trata pues de una pintura tensa que explora
los límites que anticipan lo que luego sería el expresionismo alemán.
El Vampiro
Vampire , Edvard Munch
Muchos momentos de la pintura de Munch pueden interpretarse
en clave de turbación psicológica. En efecto, poco a poco, el artista fue
sumergiéndose en la neurosis, situación de la cual da cuenta su producción.
Su dificil relación con el amor se revela en esta
inquietante obra, 'El vampiro'.
Muchachas y puentes
Si bien el Munch más difundido nos remite al inexorable
grito, áspero y solitario, otra fasceta de su obra revlea interesantes escenas
que en lo superficial parecen traquilas y abiertas.
El tema del puente y las muchachas refleja los breves
veranos del norte, con sus luces nítidas que exaltan colores esmaltados y que
son reproducidos con un sentido de fugacidad: se contratan momentos de
suspensión con la contemplación, la belleza de la juventud en la plenitud de la
exitencia como inevitablemente efímeras.




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