martes, 18 de abril de 2017

EDVARD MUNCH




EDVARD MUNCH (1863-1944)

Edvard Munch es considerado el primer expresionista, de origen noruego tuvo no obstante una gran influencia en Alemania.
Las primeras obras de Munch seguían las normas del arte académico decimonónico, aunque era visible su interés por avanzar sobre la expresividad interna del alma humana.
El artista completo su formación iniciada en la escuela de dibujo de Oslo a través de numerosos viajes a París, Alemania e Italia. No era pues, un artista aislado sino que mantenía activos contactos con los pintores de su época, además de interesarse, como buen hombre de su tiempo, por el psicoanálisis.
La pintura de Munch combinaba de modo muy eficaz el dibujo cerrado, de continuidad ondulada a través de un color forzado e irreal. El expresionismo nórdico se inspira claramente en su producción.


EL GRITO


El sol se estaba poniendo, las nuebes estaban teñidas de rojo sangre. Oí un grito que atravesaba la naturaleza. (E. Munch)
Obra célebre y símbolo del pasaje del siglo XIX al XX, marca el descubrimiento de los absimos de la psique. Con arrolladora fuerza la pintura expresa con una contudencia dificil de igualar. Suelen identificarse como antecedentes algunas producciones del simbolismo y la obra de Van Gogh.
Munch utiliza una línea continua y ondulante que envuelve las cosas como un sofocate abrazo del que no se puede espacar.
La escena se construye sobre un puente en donde un ocaso irreal enciende un colorido ficticio en una atmosfera angustiante y dramática generada por el movimiento violento de los colores.
La figura del hombre, distorsionada, se asemeja a una larva en la que se simplifican los rasgos humanos.
En síntesis, se trata pues de una pintura tensa que explora los límites que anticipan lo que luego sería el expresionismo alemán.
El Vampiro

 Vampire , Edvard Munch

Muchos momentos de la pintura de Munch pueden interpretarse en clave de turbación psicológica. En efecto, poco a poco, el artista fue sumergiéndose en la neurosis, situación de la cual da cuenta su producción.
Su dificil relación con el amor se revela en esta inquietante obra, 'El vampiro'.
Muchachas y puentes
Si bien el Munch más difundido nos remite al inexorable grito, áspero y solitario, otra fasceta de su obra revlea interesantes escenas que en lo superficial parecen traquilas y abiertas.



El tema del puente y las muchachas refleja los breves veranos del norte, con sus luces nítidas que exaltan colores esmaltados y que son reproducidos con un sentido de fugacidad: se contratan momentos de suspensión con la contemplación, la belleza de la juventud en la plenitud de la exitencia como inevitablemente efímeras.

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